Cómo la Universidad transforma la basura en productos útiles

18.10.2013
Con la separación de residuos en origen y la generación de tecnologías para producir biocombustibles, entre otras iniciativas, investigadorxs de la Facultad de Agronomía se suman a la lucha por un ambiente mejor. Las acciones van desde la producción de compost a partir de residuos de poda, hasta el uso de rellenos sanitarios clausurados para la producción de biomasa y la generación de energía.

El crecimiento de los residuos domésticos generados en las grandes ciudades, así como las limitaciones que comienzan a mostrar los rellenos sanitarios, son motivo de preocupación para extensionistas e investigadorxs de la Facultad de Agronomía quienes, en los últimos años, vienen trabajando en proyectos para concientizar a la población sobre la problemática, y en el desarrollo de nuevas tecnologías para mitigar el impacto ambiental. 

Estas iniciativas surgidas desde la Universidad comprenden al programa de extensión MIRA (Manejo Integral de los Residuos por el Ambiente) -que promueve la racionalidad del consumo y el manejo de residuos domésticos-, el proyecto institucional de separación en origen FAUBA Verde, así como el trabajo de investigadorxs junto a la CEAMSE para generar nuevas tecnologías y transferirlas con soluciones novedosas.

En 2007, la Facultad de Agronomía comenzó a implementar la separación en origen de papeles que se donaban a la Fundación Garrahan. Esa primera acción derivó, un año después, en la creación del Grupo MIRA, por iniciativa de docentes, no docentes y estudiantes de la carrera de Ciencias Ambientales. “Compartíamos la preocupación por el crecimiento de los residuos. Y queríamos hacer un aporte desde la Universidad, creando conciencia y trabajando con lxs vecinxs”, explicó a Argentina Investiga María Semmartin, investigadora de la cátedra de Ecología y una de las coordinadoras del grupo de extensión.

Desde entonces, la Facultad de Agronomía separa sus residuos en origen con la colaboración docentes, estudiantes, personal de apoyo y recuperadores urbanos de la cooperativa El álamo, quienes en 2009 se sumaron a la separación de materiales reciclables como plástico, cartón, vidrio y metales. “Luego se fueron sumando otras facultades de la Universidad como Ciencias Exactas y Arquitectura, y hoy se está gestando el Programa UBA Verde, para evaluar la posibilidad de separar en origen en toda la Universidad”, señaló Alejandra Reich, coordinadora de la Comisión UBA Verde y de FAUBA Verde, que desde 2011 institucionaliza las acciones desarrolladas en la Facultad.

El objetivo es disminuir los 6 millones de kilos de basura que se generan por día en la Ciudad de Buenos Aires, en línea con la ley de Basura cero, que para 2020 prohíbe arrojar materiales reciclables en los rellenos. “La Universidad juega un papel importante en la generación de residuos, porque aquí trabajan y estudian 360.000 personas, o sea el 10% de la población de la ciudad que genera 518.000 kilos de residuos sólidos. El 50% de esos residuos son reciclables y podrían volver al circuito industrial”, señaló Reich.

En relación a las acciones implementadas en la Facultad, Semmartin afirmó: “Aquí encontramos una sensibilidad especial por estos temas, que se contagió a toda la comunidad, lo cual genera un cambio de hábitos”. Y ejemplificó: “Podemos reducir los desechos eligiendo productos que contengan menos materiales no degradables o alargando su vida útil. También podemos volver a utilizarlos para otra función, como cuando reutilizamos una bolsa del supermercado para juntar la basura; y separar los residuos para que luego un recuperador urbano los clasifique y los venda a la industria que corresponda para que se reciclen”.

Rellenos sanitarios que generan biocombustibles

Está claro que la posibilidad de disminuir los residuos que llegan a los rellenos sanitarios es una responsabilidad de todxs lxs ciudadanxs. Pero los trabajos de la Facultad no terminan ahí: “Hace tres años trabajamos junto con CEAMSE para reciclar los residuos orgánicos, y destinar los rellenos sanitarios que se cierran a la siembra de pastos que se utilizan en canchas de golf y plantas lignocelulósicas (para producir energía renovable)”, dijo Marta Zubillaga, investigadora de la cátedra de Fertilidad y fertilizantes de la Facultad.

En la planta norte de la CEAMSE, lxs investigadorxs producen un compost con los residuos sólidos orgánicos provenientes de la poda de árboles del área metropolitana bonaerense. “Este proceso contribuye a evitar el colapso de los rellenos”, dijo Zubillaga, haciendo referencia a un problema que se agrava en 1.950 ciudades de la Argentina que poseen basurales a cielo abierto.

Además, destacó que con este trabajo se valorizan los residuos, puesto que ya no se ven como basura, sino como un producto. Tal es así que el compost de la Facultad ya obtuvo la certificación del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA), como enmienda de uso agrícola.

Otra línea de trabajo entre la Facultad y el CEAMSE es la utilización de viejos rellenos sanitarios clausurados, para producir biomasa (materia verde) con plantas energéticas. “Podemos generar biomasa para la elaboración de biocombustibles de segunda generación en tierras que no son aptas para la agricultura y que, por lo tanto, no compiten con la producción de alimentos”, señaló Zubillaga, e indicó que allí siembran la especie Miscanthus Giganteus, que importaron recientemente al país. Hoy, el invernáculo de la Facultad es el único autorizado para reproducir los rizomas de esta especie. 

“Es un camino de ida -consideró Semmartin-. Porque cuando empezás a separar los residuos tenés un cambio de mentalidad: Ya no los ves como basura, sino como un producto que puede servirle a otra persona, que lo va a recuperar y que a la vez va a ayudar a mejorar el ambiente”.

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