Desigualdades de género y etnia en el acceso a las TIC

31.10.2013
El jueves 17 de octubre tercer día de la XII Conferencia Regional sobre la mujer de América Latina y el Caribe se desarrolló en el Salón Santo Domingo, el evento paralelo “La interacción de desigualdades de género y etnia en el acceso a las TIC: obstáculos y buenas prácticas para el empoderamiento de las mujeres indígenas”

Tarcila Rivera,  del Perú introduce el Panel señalando que
aparentemente estamos en un espacio donde los derechos colectivos
están por encima de los derechos individuales, cuando es importante
tener en cuenta que son complementarios, defender los derechos
colectivos implica también defender los derechos individuales. Si no
defiendo el territorio que es mi casa, como puedo defender mi
individualidad

Señala que acceder a las TIC consiste también un derecho fundamental
para las mujeres indígenas, pues entre los aspectos más importantes
permite acceder a información, que se traduce en acceso al poder de
las mujeres indígenas.

Refiere que las TIC primero deben ser para defender y para acceder a
derechos, cumpliendo con un rol educador y formador.

Fabiana del Popolo, especialista en población de la CELADE, presentó
el estudio Mujeres Indígenas en América Latina: Dinámicas demográficas
y sociales en el marco de los derechos humanos, en el que se analizan
temas como Mujeres indígenas: la autonomía en construcción, se analiza
¿quiénes son las mujeres indígenas? Avances y desafíos para su
visibilidad estadística; las características demográficas de las
mujeres indígenas: necesidades de políticas e investigación; Autonomía
física: los derechos reproductivos y la lucha contra la violencia,
autonomía socioeconómica, los derechos de participación política,
institucionalidad y políticas públicas.

Un amplio estudio que entre otras conclusiones destaca la existencia
suficiente de documentos normativos que establecen los derechos de las
mujeres indígenas, que de acuerdo a las características demográficas
de las mujeres indígenas surge la necesidad de políticas e
investigaciones que nos muestren su verdadera realidad. La falta de
información desagregada refleja vacíos importantes que no permiten
conocer sus necesidades e intereses.

De acuerdo a los micro datos censales de CEPAL/CELADE en el caso de
Nicaragua en el 2005 del total de la población de 4 millones 979 mil
850, el 8.9 de la población se declaró indígenas de las cuales el 50%
son mujeres, y el 57.65% proceden de la Región Atlántica, el 25.5% de
la Región Central y el 16.85% de la Región del Pacífico.

El 44.5% de las indígenas se encuentran en las zonas urbanas y de
rangos etareos de 0 a 14 años el 34.2%, de 15 a 59 años el 59.2% y el
6.5% de 60 años a más.  En el caso de la zona rural encontramos al
55.5% de mujeres que de los mismos rangos etareos el 46,6%, el 48.4% y
el 5%.

Se destaca la situación de las Regiones Autónomas donde se encuentra
el mayor porcentaje de mujeres indígenas y las dificultades de
integración que a lo largo de la historia ha prevalecido con lo cual
se acentúan las brechas de desigualdad y donde existe un fuerte
sentido de pertenencia a sus tierras comunales, habitando zonas de
alta vulnerabilidad ecológica y ambiental.

Se hace referencia que la tasa global de fecundidad de las mujeres
indígenas en Nicaragua es de 4.2, dato que corresponde el 2.9 la TGF
de zonas urbanas y 5.4% de zonas rurales. No se encuentra información
de la prevalencia del uso de anticonceptivos en Nicaragua según
condición étnica.

Otro dato importante que refleja la brecha de desigualdad de las
mujeres indígenas en Nicaragua es la referida al porcentaje de jóvenes
que son madres, donde encontramos que un 13.4% son del rango etareo de
15 a 17 años, de las cuales el 10.9% son de la zona urbana y el 15.1%
son de la zona rural, del rango de 18 a 19 años el 38.4%, 29.7% de
zonas urbanas y el 45.3% procedentes de zonas rurales, con lo que se
observa que la probabilidad de ser madre es más alta en la zona rural.

Se destaca la invisibilidad de las mujeres indígenas en las cifras
sobre violencia lo que determina la necesidad de un enfoque
intercultural y la inclusión de diferentes dimensiones que permitan
observar el fenómeno en toda su magnitud y como afecta a la vida y a
la salud de las mujeres en términos generales y de las indígenas en
particular.

Si bien es cierto se reconocen los avances en las agendas de género y
de los pueblos indígenas en América Latina y el Caribe y que se han
desarrollado en líneas paralelas, sin embargo los mecanismos no son lo
suficientemente sólidos como para responder a la heterogeneidad de las
mujeres indígenas o de las relaciones de género dentro de los pueblos
indígenas.

Esta pequeña radiografía nos plantea el reto de demandar el
cumplimiento de la Declaración de los conocimientos.

Ante esta situación Tarcila Rivera reafirma que las TIC deben de ser
primero una valiosa herramienta para defender y para acceder a
derechos, cumpliendo un rol educador y formador.

Yina Rodríguez, joven indígena colombiana,  de la Red de Mujeres
Populares “Tejiendo Vida”, reflexiona acerca de los programas en
relación al acceso a las TIC que su país viene impulsando. Indica que
hay acciones para que los pueblos indígenas puedan acceder a las TIC,
sin embargo estas no están definidas bajo estrategias claras que
asegure, primero, un acceso posible. Tenemos acceso o no…., el
gobierno nos trae computadoras, pero la pregunta es ¿dónde las
enchufamos?  Otra de las reflexiones que dejó fue: ¿Será que preservar
la cultura nos permite ejercer a las mujeres indígenas, nuestros
derechos sexuales y reproductivos?

Rose Cunningham lideresa indígena del Pueblo Miskito de Nicaragua,
habló de la experiencia de la Universidad Itinerante Indígena, a
través de la que se ha fortalecido el liderazgo de las mujeres.

Explicó la experiencia de las radios comunitarias, existiendo más de
veinte emisoras que transmiten en lenguas de las diferentes etnias,
pero que sin embargo, pese a la existencia de información y de la
experiencias de comunicación por ejemplo en Río Coco en el 2012 se
reportaron más de 20 muertes maternas que pudieron ser evitables.

La ley contra la violencia no existe y se tiene que aplicar la ruta
comunitaria indígenas, a través de la que 128 huistas hombres, en
nombre de la cultura y tradición violentan los derechos humanos de las
indígenas.

Para concluir con el conversatorio Tarcila Rivera señala que en el
entorno se escucha que la información es poder, entonces…¿cómo hacer
para acceder al poder y ejercer el poder…? Acceder a una herramienta y
utilizar la herramienta, ejercer derecho y demandar derecho.

¿Cómo se entiende la pérdida de la tradición oral? Reflexionemos
entonces en cómo se accede a dejar registrado el conocimiento y la
sabiduría de las mayores que vienen de una cultura oral.

Defender la cultura y la tradición no contradice el Derecho a Decidir
de las mujeres sobre su sexualidad y reproducción.

Mi madre dice:  Ese aparato es bueno, si sirve para mejorar la
situación de las mujeres indígenas.

A las mujeres indígenas hay que escucharlas con atención, sus voces
son primordiales, los liderazgos son importantes para erradicar las
desigualdades y las brechas.

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