Enseña a conservar la biodiversidad del Chaco boliviano

11.12.2014
Erika Cuéllar Soto, es bióloga, terminó su doctorado en Zoología en Inglaterra y ahora lidera un fascinante proyecto en su país de origen, Bolivia. El año pasado recibió el premio rolex 2012 como reconocimiento de su labor y es por eso que su trabajo silencioso de hace más de 16 años se dio a conocer mundialmente. Saber de alguien que hoy en día trabaja en conservación y además agrega valor en la gente, no puede, de ninguna manera, sernos indiferente.

El “desierto de América del Sur”

El Gran Chaco es una extensa zona cálida y árida que se extiende porParaguay, Bolivia y Argentina. Es de gran importancia para la humanidad, por la riqueza de sus múltiples ecosistemas, por su increíble biodiversidad y por los valores culturales de sus pobladores. Sin embargo, esta área está siendo dañada por la ganadería extensiva, desforestación y la extracción de agua subterránea. Se están degradando los bosques, debido al aprovechamiento selectivo de determinadas especies vegetales para su uso como madera, al descuidado manejo del ganado dentro del bosque y a la quema de pastizales, modificando así la estructura de la vegetación natural y generando un cambio del paisaje.

La fauna silvestre del Gran Chaco es característica e incluye al guanaco (Lama guanicoe) y al jaguar (Panthera onca). Erika ha elegido el guanaco, una especie incluida como de “preocupación menor” en la Lista Roja de la uicn de Especies Amenazadas , como una especie bandera para encabezar la expansión de su iniciativa de conservación en Bolivia, Argentina y Paraguay.

Los sueños y las posibilidades

Cuando le preguntamos cómo llegó a ser la bióloga, nos confesó que en realidad siempre quiso ser médico, pero “dada la situación económica de mis padres no pude estudiar medicina y opte por una carrera con posibilidades de especialización en temas de investigación científica…”

Su trabajo, un rayo de esperanza a la región

Durante los últimos 16 años Erika se ha dedicado al “estudio y la conservación a largo plazo de la fauna y en particular de la población de guanacos en el Chaco y la incorporación de actores locales, miembros de las comunidades Isoseño guaraníes, como investigadores en el proceso de estudios y acciones de conservación”.

Las comunidades Isoseño guaraníes son comunidades que habitan el Isoso, una región que se encuentra en el sudeste de Bolivia, en la provincia Cordillera del departamento de Santa Cruz. El Isoso forma parte del ecosistema del Gran Chaco. “Pienso que la incorporación de actores locales con un entrenamiento teórico-práctico en temas de investigación/conservación contribuirían en el proceso de conservación de los recursos naturales a largo plazo”, comenta.

El entrenamiento de parabiólogos

El compromiso de Erika con la región fue mucho más allá de una campaña de conservación de la biodiversidad. Educar para la conservación fue una decisión generosa e inteligente. Se dedicó a formar a los habitantes del lugar. No puede haber mejor guardian, que la gente que vive allí mismo.

“El entrenamiento científico contribuye en el desarrollo de la capacidad y el conocimiento natural de estos jóvenes indígenas y les proporciona un título como parabiólogos, lo cual les podría dar opciones diferentes a la migración a los centros urbanos o el trabajo en la cosecha de la caña de azúcar, por ejemplo”, explica.

Un parabiólogo es un investigador, especializado en biología, que no ha recibido instrucción universitaria, pero que desarrolla la labor de un biólogo de campo. Cumple las funciones de investigador, extencionista y auxiliar técnico, puede trabajar dentro y fuera de un área protegida, planifica, coordina y ejecuta investigaciones científicas enfocadas al conocimiento y conservación de los recursos naturales.

Como parte de su proyecto y con el apoyo conjunto de Conservación de la Vida Silvestre (wcs), Erika y su equipo crearon un manual de formación de parabiólogos que está disponible para sudescarga. Este manual, consiste en un curso de capacitación integral con módulos que comprenden los temas a nivel básico de: primeros auxilios; biología y ecología; diseño de estudios e indagación de campo; ornitología; sistemas de información geográfica y mapeo; ecología vegetal; medicina veterinaria de vida silvestre; mastozoología; matemática; manejo de datos, presentación y difusión de la información; herpetología y entomología.

“Los parabiólogos que se graduaron la primera vez se sintieron capaces de obtener un título luego del desafió del curso de más 800 horas de entrenamiento. La felicidad que ellos mostraron y la satisfacción y el orgullo de sus familiares fue algo muy importante en la vida de estas personas. Me parece que de algún modo yo aporte en la autoestima de estos jóvenes y espero que esto hubiese contribuido de manera positiva en sus vidas”, comenta.

El impacto de su trabajo sobre la sociedad es más que obvio. Formar gente local para la conservación de la biodiversidad de la región es un acto de generosidad y valor, que es muy cotizado en estos tiempos. ¿Quién mejor para cuidar al Gran Chaco que la gente que lo habita, no?

Finalmente, nos comentó que le brindaría “…mucha satisfacción si la divulgación de esta experiencia trabajando con jóvenes locales en el estudio y conservación de los recursos naturales pudiera ser conocida y adoptada en áreas con similares contextos biológicos y sociales”.

Erika no solo trabaja en conservación de la biodiversidad, sino que además aporta a la formación de recursos humanos de su país. Si todos nosotros tuviésemos un poco de lo que tiene ella, seguro que éste mundo sería mejor. Gracias Erika por dedicarnos esta entrevista (Fuente: AcercaCiencia). 

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