¿Estamos comunicando mal el género en la ciencia?

18.11.2014
Para vincular mejor ciencia y sociedad, un primer paso es comunicar temas de género con precisión y equilibrio.

En el mes de Octubre, Paraguay fue el anfitrión del 10° Congreso Iberoamericano de Ciencia, Tecnología y Género. Unas 200 personas, incluyendo científicxs y estudiantes de diferentes países, compartieron su experiencia sobre varios temas de ciencia y desarrollo —como cambio climático,innovación tecnológica, raza, ciberespacio, indígenas y matemática— temas que discutieron desde una perspectiva de género.

Lxs organizadores tienen altas expectativas sobre el impacto de la conferencia. Carmen Colazo, su coordinadora, me dijo que será la primera vez que Paraguay reúna a las mejores investigadoras de la región en campos de la ciencia, la tecnología y el género.

Colazo espera que un resultado sea la creación de la Red Paraguaya de Ciencia, Tecnología y Género. Esto buscará reunir a organizaciones del gobierno y la sociedad civil para promover a las mujeres científicas en el país; apoyar estudios en esos campos; proveer oportunidades de trabajo en red para científicas del mundo, pero principalmente en Iberoamérica, para proyectos conjuntos, intercambios y ayuda al diseño de políticas.

La coordinadora también espera que la conferencia impulse la agenda de la ciencia y la tecnología para el desarrollo, que aún está poco desarrollada en Paraguay, e incluso menos desarrollada desde la perspectiva del balance y la coyuntura en los temas de género.

Contrastar los balances de género

Las mujeres están subrepresentadas en la ciencia en muchas partes del mundo. Según el informe de la Comisión Europea “Cifras sobre ellas 2012: género, investigación e innovación”, las mujeres parecen estar poniéndose rápidamente a la altura de los hombres en el nivel de doctorado, pero aún son solo un tercio del total de investigadores en Europa. [1]

En América Latina, sin embargo, el desbalance de género en la investigación científica es menos significativo. Como Alessandro Bello y Ernesto Fernández de la Oficina de UNESCO (Organización Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura) en Montevideo resaltaron en la conferencia de este mes, la región tiene la mayor proporción de científicas en el mundo (45 por ciento).

Su estudio muestra un buen balance de género en muchos países, como Argentina, Bolivia, Brasil, Cuba, Paraguay, Uruguay y Venezuela. Brasil, por ejemplo, tiene la misma cantidad de mujeres y varones en ciencia, según el censo de 2010 del Consejo Nacional para el Desarrollo de la Ciencia y la Tecnología.

Pero en Europa y en América Latina, tanto la UNESCO como lxs investigadorxs de la Comisión Europea identificaron que la brecha de género en liderazgo es un tema crítico. Las mujeres están subrepresentadas en comités de gobierno y en instituciones de educación superior. Esto significa que es difícil para las científicas influir en el diseño e implementación de agendas de investigación.

Cómo están representadxs lxs científicxs

La conferencia en Paraguay también cubrirá el género y la comunicación de la ciencia.

Los estudios de comunicación fueron el camino que me condujo a involucrarme en cuestiones de género. El foco de uno de esos trabajos de investigación que escribí con algunxs colegas fue para entender cómo la TV en Brasil cubre ciencia y representa a lxs científicxs. [2] Sin embargo, inmediatamente me quedé sorprendida de los resultados que surgieron tanto de la investigación existente como de nuestro propio estudio.

Por ejemplo, lxs investigadorxs en el Reino Unido documentaron una clara asimetría en 12 diarios tanto en la proporción de científicos y científicas citadxs, y en cómo estaban representados. [3] Las mujeres aparecieron con mucho menor frecuencia que los hombres en los artículos, y cuando las científicas hacían un especial, había más énfasis en sus apariencia y sexualidad.

Otro estudio, en Estados Unidos, analizó cómo lxs científicxs estaban representados en 14 programas de TV que no tenían su enfoque en la ciencia. [4] De los 186 científicxs identificadxs, 113 eran hombres. El estereotipo de científicos que prevalecía en los programas era de un hombre blanco, inteligente, soltero, sin hijos y con una alta posición en su campo científico.

Mis colegas y yo observamos un patrón similar en Brasil después de analizar dos programas de noticias. [5] Observamos que los científicos varones aparecían casi tres veces más a menudo que las científicas. Con más frecuencia, la cara de lxs científicxs en TV era la de un hombre, maduro (de unos 60 años o más) y blanco.

Por otro lado, las científicas que aparecían eran mayoritariamente de apariencia joven (de hasta 40 años). Lxs indígenas y negrxs eran casi invisibles en estos programas, una exclusión que es particularmente significativa en América Latina, donde ambos grupos representan una importante proporción de la población.

El modo en que científicas y científicos estaban representados también sugiere roles estereotipados: mientras los hombres se van a explorar otros mundos (en algunos casos, literalmente), las mujeres cuidan de su salud y su cuerpo. Las palabras hombre y hombres, cuando se usaron en relación con la ciencia, fueron más frecuentes vinculadas a palabras como luna, robots, astronautas, Tierra, vida y científico. Por otro lado, en los mismos informes científicos, los términos mujer y mujeres, cuando se hacía referencia a la ciencia, se asociaron con más frecuencia a la salud, cáncer, enfermedad, seno y mamografía.

Haciendo la diferencia

Aunque los estudios sobre comunicación desafían cada vez más el poder que pueden tener los medios en dar forma a la mente de las personas, algunos investigadores han mostrado que las representaciones masculinas asociadas con la ciencia y la tecnología aún influyen en cómo las jóvenes perciben estos campos, y su motivación o su probabilidad de convertirse en científicas.

Obviamente, el objetivo no es que toda mujer (u hombre) sea científicx. Pero si se busca que la gente entienda mejor el papel de la ciencia en la sociedad —y quiénes son lxs científicxs, más allá de si son hombres o mujeres—, un primer paso es comunicar los temas de ciencia y tecnología más rigurosamente, y de una manera balanceada con respecto al género.

Esto es particularmente importante considerando que, como en el resto del mundo, en América Latina los medios masivos son la principal fuente de información pública sobre ciencia y tecnología.

Una mirada al interesante programa de la conferencia en Paraguay llama la atención sobre otro pensamiento: que hablar sobre género parece ser un tema solo de mujeres. Los hombres son la excepción que prueba la regla, y esto parece particularmente cierto cuando se discute sobre ciencia. Esto me hace pensar que, si queremos un cambio real, necesitamos involucrar a los hombres en el debate.

Luisa Massarani es coordinadora regional para América Latina y el Caribe de SciDev.Net, directora de la RedPop —la red de popularización de la ciencia para América Latina y el Caribe—, e investigadora del Museo de la Vida, Fundación Oswaldo Cruz, de Brasil.
 

La version original de este artículo se publicó en la edición global de SciDev.Net

 

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