¿Por qué tenemos más mujeres que hombres en nuestros antepasados?

07.07.2014
Si txdos los seres humanos tenemos un padre y una madre, dos abuelos varones y dos abuelas mujeres y así sucesivamente, alguna persona sin muchos conocimientos sobre la evolución humana seguramente contestaría que sus antepasados se componen de 50% hombres y 50% mujeres... pero esto está muy lejos de ser cierto.

Si bien es verdad que, más o menos, la mitad de todas las personas que poblaron la tierra fueron hombres, también es cierto que muchos de esos hombres murieron sin dejar descendencia. Investigaciones de ADN hechas hace algunos años demuestran que la actual población humana tiene muchos más antepasados mujeres que hombres, entre un 30 y un 40% más. 

Este es el resultado de que a lo largo de toda la evolución, el 80% de las mujeres tuvieron hijos, pero en cambio sólo el 40% de los hombres dejaron descendencia.

Para poner un ejemplo práctico de que es posible tener un número desigual de hombres y mujeres en nuestros antepasados, considere el siguiente escenario: supóngase que un hombre tuvo con una mujer un hijo varón (llamémosle Juan), posteriormente el mismo hombre con otra mujer tiene una hija (llamémosle Ana), con los años Juan y Ana tienen un hijo (llamémosle Pedro), en este caso Pedro tendrá dos abuelas y un abuelo o lo que es lo mismo, será descendiente de 3 mujeres y 2 hombres. Si este mismo patrón se produce en varias generaciones, tendremos una descendencia con muchos más antepasados del sexo femenino que masculino.

La ciencia sabe perfectamente que muchas enfermedades de origen genético son producto de antiguas cruzas parentales.

¿Por qué tenemos más mujeres que hombres en nuestros antepasados?

Fundamentalmente porque biológicamente es posible, pero además juegan otros factores que sería bueno analizarlos.

¿Por qué ha sido tan extraño que un grupo de mujeres se juntaran, construyeran una embarcación y salieran a navegar explorando regiones desconocidas, mientras que los hombres han hecho esto con bastante regularidad?

Porque para alguien que su principal objetivo es la maternidad, esto sería muy peligroso, podría ahogarse, ser asesinada por habitantes de otras tierras, mayor exposición a enfermedades, etc. 

La historia nos dice que para las mujeres lo óptimo ha sido siempre ir junto con la multitud, ser agradable y no tomar excesivos riesgos, ya que esto aumenta sus probabilidades de dejar descendencia. 

Para los hombres el panorama era radicalmente diferente, quienes fueron con la multitud y jugaron a lo seguro, lo más probable es que hayan dejado poca o ninguna descendencia, de hecho, la mayoría de los hombres que vivieron en la tierra, no tienen descendientes vivos hoy en día. Los que en realidad triunfaron fueron aquellos que exploraron otras posibilidades, fueron más creativos y aprovecharon las oportunidades.

Algunos afortunados, otros no tanto

En general, el progreso social y cultural de la humanidad fue surgiendo de grupos de hombres que trabajaron con o contra otros hombres, mientras que las mujeres se concentraron en las estrechas relaciones que permitieron sobrevivir a la raza humana.

Por otra parte, los hombres crearon las grandes redes de vínculos superficiales, no tan necesarias para la supervivencia, pero que permitió el florecimiento las sociedades. 

El advenimiento progresivo en el ámbito masculino de riqueza, conocimiento y poder fueron estableciendo las estructuras sociales que crearon las sociedades, pero a su vez, esto mismo fue el origen de una gran desigualdad de género, ya que la competencia entre hombres generó una distribución muy desigual de la riqueza.

Este sistema propició que algunos hombres afortunados se posicionaran en la parte superior de las sociedades, por tanto con las mejores posibilidades reproductivas, mientras que muchos otros quedaron en las posiciones más desfavorecidas.

A lo largo de la evolución, la inseguridad de apareamiento ha sido muy estresante para el sexo masculino, lo ha obligado a ir más a los extremos, por eso no es de extrañar que tantos hombres hagan desde grandes maldades hasta actos heroicos y que mueran más jóvenes que las mujeres. Pero a su vez, esa misma inseguridad ha sido muy útil y productiva para el desarrollo de la raza humana.

El sistema cultural creado utilizó tanto a hombres como a mujeres, pero de diferente manera. No en vano en la mayoría de las culturas se considera al hombre como más prescindible que la mujer y esta diferencia se basa en la naturaleza reproductiva, en cuya competencia algunos hombres han sido los grandes ganadores y otros, los grandes perdedores.

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