Virus para reemplazar a los antibióticos

28.10.2013
Los bacteriófagos son virus de origen natural que atacan a bacterias. La terapia con bacteriófagos no es una idea nueva, sino que empezó a ser desarrollada no mucho después de su descubrimiento a comienzos del siglo veinte.

Nuestro sistema digestivo es el hogar de billones de bacterias, las cuales tienen una importancia crucial en nuestra salud, al ayudarnos a digerir los alimentos y a combatir contra microbios potencialmente dañinos. Cuando tomamos antibióticos para combatir infecciones bacterianas, estas bacterias benéficas pueden morir también, dejándonos con el riesgo de ser infectados por otras bacterias dañinas.

La Clostridium difficile es una de esas bacterias dañinas y es la causa principal de las infecciones hospitalarias en muchos países. Tratar las infecciones de C. difficile se está volviendo cada vez más difícil a medida que esta especie se vuelve más resistente a los antibióticos. Se necesitan nuevas formas de combatir las infecciones por C. difficile para reemplazar a aquellos antibióticos que ya no sean efectivos, y los bacteriófagos son uno de los recursos que están siendo investigados con miras a esa utilidad.

Los bacteriófagos son virus de origen natural que atacan a bacterias. La terapia con bacteriófagos no es una idea nueva, sino que empezó a ser desarrollada no mucho después de su descubrimiento a comienzos del siglo veinte. Sin embargo, después del descubrimiento de la penicilina y otros antibióticos, la investigación sobre el uso de los bacteriófagos quedó bastante relegada.

Para su uso terapéutico, el bacteriófago debe ser inofensivo para las numerosas especies de bacterias que constituyen la flora microbiana de un humano sano.

Unos especialistas del Instituto de Investigación Alimentaria (IFR), dependiente del Consejo de Investigaciones en Biotecnología y Ciencias Biológicas (BBSRC), del Reino Unido, descubrieron y aislado tiempo atrás un bacteriófago que ataca específicamente a C. difficile.

En un nuevo estudio, lxs investigadorxs de este centro y de la Escuela Médica de Norwich, adscrita a la Universidad de East Anglia en el Reino Unido, han evaluado cuán efectivo podría ser el uso de este bacteriófago para combatir las infecciones de C. difficile.

El equipo de Emma Meader, Melinda J. Mayer, Dietmar Steverding, Simon R. Carding y Arjan Narbad utilizó un modelo del colon humano, preparado de tal modo que emulase lo bastante bien el de una persona anciana en el ambiente de un hospital. Se administraron antibióticos del mismo modo que se hace en un hospital, rompiendo el equilibrio normal de bacterias y permitiendo que la C. difficile se aposentara y produjera entonces las toxinas que hacen que las infecciones con C. difficile sean tan peligrosas.

Los resultados de la investigación indican que la administración de ese bacteriófago redujo notablemente la cantidad de células de C. difficile y también la de toxina producida, sin afectar de modo significativo a los otros miembros de la flora intestinal. Esto sugiere que bacteriófagos específicos como éste podrían tener un gran potencial para su uso en la lucha contra las infecciones hospitalarias provocadas por la C. difficile.

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