Yelena Serova, la primera cosmonauta rusa del siglo XXI

29.09.2014
La primera mujer rusa en viajar al espacio en el siglo XXI, Yelena Serova, es una digna sucesora de la primera astronauta de la historia, la soviética Valentina Tereshkova (1963).

“La cosmonáutica no es un mundo de hombres. En la tripulación no hay hombres o mujeres, hay simple y llanamente astronautas”, aseguró a Serova, de 38 años.

Serova insiste en que no ha sufrido ninguna clase de discriminación desde que fuera seleccionada como integrante de la tripulación que despegará esta noche abordo de una nave Soyuz con destino a la Estación Espacial Internacional (EEI).

No obstante, como sus antecesoras, antes de superar la barrera de la velocidad de la luz, Serova ha tenido que luchar contra los arraigados prejuicios que rodean la participación de la mujer en el programa espacial ruso.

Uno de ellos lo propagó el propio jefe de la agencia espacial rusa, Nikolái Permínov, que en una ocasión aseguró que la presencia de mujeres en las naves espaciales “traía mala suerte”.

La anterior mujer que surcó el espacio lo hizo en 1997. Yelena Kondakova voló a bordo de un transbordador estadounidense y vivió durante cinco meses en la ya desaparecida estación soviética MIR.

Serova, que tiene una hija de 10 años, es consciente de que es una afortunada, ya que, antes que ella, sólo tres de más de cien astronautas soviéticxs y rusxs han sido del género femenino.

Oriunda del Lejano Oriente Ruso, Serova reconoce que siempre estuvo interesada en el espacio y en la astronomía, y, de hecho, viajó 10.000 kilómetros de distancia, a Moscú, para estudiar en la Facultad Aeroespacial del Instituto de Aviación de Moscú.

A partir de ahí, debió esperar cinco años hasta ser seleccionada como candidata a probadora en 2006, diez hasta ser seleccionada en 2011 y trece hasta convertirse en cosmonauta de pleno derecho este mismo año.

Sus últimos tres años han sido una montaña rusa, en la que ha tenido que someterse a estrictos entrenamientos físicos, psicológicos y técnicos, tanto en territorio ruso como en las instalaciones de la NASA.

El objetivo prioritario es memorizar todos y cada uno de los movimientos hasta hacerse con los automatismos y borrar toda sombra de duda en caso de accidente, afortunadamente una excepción en la historia de la EEI.

Abordo de la Soyuz TMA-14M ejercerá de ingeniera de abordo y durante sus 168 días como inquilina de la plataforma orbital realizará medio centenar de experimentos.

Lo que no podrá es emular a su compatriota Svetlana Savítskaya, quien se convirtió en 1984 en la primera mujer en efectuar una caminata espacial.

Serova es una firme creyente en la cooperación internacional para la exploración del espacio, ya que opina que el futuro del ser humano está en las estrellas y que la colonización de la Luna y Marte “es cuestión de tiempo”.

“Tenemos cinco continentes en la Tierra y la Luna será el sexto”, asegura, parafraseando al escritor y científico ruso Borís Chertok.

Y cree que la capacidad intelectual y la resistencia física son las dos principales cualidades que debe tener un astronauta, sea hombre o mujer.

Antes de cambiar su residencia moscovita por una plataforma que orbita a más de 300 kilómetros de altura, Serova recibió consejos de la mismísima “mujer leyenda”, Tereshkova, quien aún sueña con el espacio a sus 77 años.

Con vistas al futuro, espera que otras mujeres rusas elijan la exploración del espacio exterior como su profesión y, si no es como cosmonautas, que lo hagan al menos como turistas espaciales (EFEfuturo).

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